lunes, 13 de agosto de 2012

Abrazados bajo la oscuridad.

Sentía tu calor, tu respiración en mi oído. Estábamos sólo tú y yo, y pese a no poder ver nada, no tenía miedo. Estábamos tú y yo, eso era lo único que me importaba. Tus brazos me rodeaban el cuerpo, no sabía cómo actuar. Estuvimos abrazados más de una hora, hablando. Sabes que todo lo que te dije era cierto, a ti no podría mentirte.
No recuerdo cómo pasó, no sé muy bien por qué lo hiciste, pero aún recuerdo cómo tus labios rozaban los míos. "Te quiero muchísimo". Esas palabras duelen bastante cuando no sabes si son ciertas. "Eres mi mejor amiga", me sentía como una estúpida. Me besaste y seguí el curso de tus labios, sabíamos perfectamente lo que estábamos haciendo, lo único que no supe controlar fueron mis sentimientos, no sabía qué era lo que sentía, no lo tenía claro.
"Lo siento, esto no debería estar pasando", te decía y, aún así, tú seguiste.

Me siento como una estúpida, no quiero pensar que he sido otro simple juguete más. No debería de haber sucedido, aunque sí, tenía ganas de que ocurriese.
Y después de todo querías guardarlo en secreto.

Ante todo, no quiero que nuestra relación se estropee, lo que teníamos, fuese lo que fuese. Te quiero.

martes, 7 de agosto de 2012

Aún no te has ido y ya te echo de menos.

Todavía me tengo que hacer a la idea de que no vas a estar.
'Por favor, no me olvides nunca', 'eres muy grande Carmen, no me olvides'.
Hemos pasado momentos increíbles juntas, pocos, pero increíbles.
Me has enseñado que con tan sólo una sonrisa, puedes ayudar a un montón de gente. ¿Qué haré yo ahora sin ver cada día una sonrisa de las tuyas?
Siempre has estado ahí. Gracias. Muchísimas gracias, por todo. Te quiero.