miércoles, 4 de febrero de 2015

Tantas cosas que decir y ni siquiera sé por dónde empezar. 
Un sentimiento de impotencia me presiona el pecho. Oscuridad, sólo veo oscuridad, no encuentro lugar por donde salir, no encuentro el rayo de luz que me podría ayudar a huir de aquí, a huir de mi cabeza, joder, déjame salir, lo único que quiero es dejar atrás todo el dolor, todo el daño. Ayuda. Necesito ayuda y no la encuentro, a lo mejor es que no me quiero dejar ayudar, pero quiero. Lágrimas, sólo hay lágrimas en mí, sólo hay tortura. Voces dejadme respirar, vete, por favor, vete si no me puedo ir yo. Me rindo, me he rendido, estoy perdida, no soy yo, no quiero ser así. Sacadme de aquí. Me odio, odio todo de mí, odio pensar así. Por favor, ayuda. 
La comida controla mi mente, mi vida, controla mi estado de humor, mis ganas de vivir, controla todo, y mi cabeza. Lo que me tiene que dar vida me la quita día a día, Me la quito yo, mi cabeza. No encuentro salida, no la hay, nadie está ahí, nadie me puede ayudar. Socorro, no puedo gritar, grité lo suficiente y nadie me hizo caso, no puedo gritar porque ya es tarde, las palabras ya no salen, te necesito, pero no quiero necesitar a nadie, no quiero preocupar a nadie, no quiero que la gente sufra por alguien como yo, alguien insignificante. Mi vida es una montaña rusa, mi vida es un desastre, yo soy el desastre, y lo sé, pero no encuentro ayuda, joder, necesito ayuda. Quiero quererme pero no puedo, no puedo mirarme al espejo y no sentir ganas de romperlo, de romperme más de lo que ya estoy. Quiero huir, pero no puedo, no me dejan, no me deja, socorro, joder. Llevo sintiendo esto año tras año, día tras día. Nunca me quise, no creo que pueda quererme ahora, ya es tarde. Es tarde porque ya no sé cómo hacerlo. No me quiero, no me quiero, no me quiero. Simplemente puedo desahogarme tras estas palabras, tras esta página web que ni siquiera nadie leerá. Soy absurda, podría contárselo a alguien, pero ya lo he hecho, ni mi familia ha podido hacer nada conmigo, nadie podrá, nadie puede, solo yo y no sé cómo y quiero saberlo. Adelgazar, no engordar, odio la comida, odio comer, odio sentirme culpable después, odio mirarme y no ver lo que quiero ver, odio pesarme y verme peor cada vez más. Dolor, vete, por favor, déjame vivir. Déjame ser normal. Quiero irme, quiero irme lejos ya, estoy cansada, necesito irme y no volver, irme y esconderme, odio este sentimiento, esta sensación de querer y no poder, de rendirme cada vez más. Me caigo. Me he caído, no me puedo levantar, no puedo, mis piernas ya no dan a basto, estoy cansada, de caminar y caer todo el rato en la misma piedra. Me duele la cabeza, no puedo dejar de pensar, es horrible, me odio, 
Hostia puta, sal ya. Fuera de mi cabeza, por favor. Por favor.

Siendo, pero sin ser.

Nadie nace sabiendo nada, estoy segura de que si lo supiésemos todo no querríamos venir a este mundo de locos, este mundo de hipócritas y farsantes que dicen ser quien no son, este mundo de corazones rotos y mentes dormidas, este mundo de guerra y dolor, este mundo de sucios agujeros donde puedes caer en cualquier momento. 
La vida, ¿qué es vivir? ¿por qué se nace si después se muere? Esa constante pregunta permanece en mi cabeza cada vez que observo al mundo, cada vez que veo la realidad frente con frente. No entiendo nada: no entiendo la vida, ni la muerte; no entiendo a la gente, ni su forma de actuar, ni de pensar; no entiendo el coraje, ni el valor; no entiendo el sentirse solo; no entiendo las bienvenidas si después se van, todos se van. Y vuelves a acabar tú, desde el principio, solo. Sabes que no quieres estar solo pero sabes que tienes que estarlo, que no te deja, tu cabeza no te deja huir, entonces te sientes atrapado, y es que no eres nadie si no te quieres, porque en el momento en el que te quedes solo, estarás tú contigo, tú solo acompañándote a ti mismo y suena raro, pero es así, y es que si no te quieres no podrás seguir adelante. Y te hundes y te ahogas, y me ahogo. Me ahogo y sólo veo el fondo, que se aproxima lentamente, me aproximo despacito queriendo, pero sin querer. Ya no me queda nada, o eso creo, no me quiero, no me gusto, me odio. Entonces viene a mi cabeza: ¿qué pasaría si no estuviese? ¿qué pasaría si me fuese lejos, muy lejos? Me encantaría huir de esta miseria, me encantaría huir de este lugar, alejarme de esta gente, todos se van de mi vida repentinamente, ¿por qué no me iba a ir yo de la suya? Y de repente te pienso: Jamás serías capaz de quererme tanto como te quiero yo, jamás me querrás tanto como quisiste a otras, a otra, de la que tanto puedes ser capaz de hablar sin darte cuenta, ¿has hablado alguna vez así de mí? Lo dudo, y es que yo no valgo tanto, es que yo no soy ella, es que yo no soy buena ni suficiente, es que yo... simplemente soy yo y lo odio, me odio, y te odio, por quererte, por pensarte, por echarte de menos, pero sé que tú también te irás, todos se van. Y yo ya me he ido, me he abandonado, he olvidado el quererme si es que alguna vez llegue a hacerlo y oh, dios, me encantaría quererme tanto como te puedo querer a ti, como puedo querer a mis padres y a mi hermano, pero no lo consigo, me he perdido, estoy en un camino sin rumbo fijo, si es que sigo en el camino, si es que estoy donde me gustaría estar. Simplemente ahora espero llegar a algún sitio, aunque sea el final, aunque sea otro agujero sin fondo, sólo quiero que esto acabe, porque acaba eso lo sé, todo acaba. 

viernes, 22 de marzo de 2013

Mi imagen, mi enemiga. Mi vida, mi infierno. Mi cabeza, mi destrucción.

Mirarse al espejo y sentir lástima, dolor, angustia, asco.
Muchas veces duele respirar. Muchas veces duele el simple hecho de estar viva, de seguir aquí. ¿Por qué? Tal vez no lo merezca.
Todo empieza y todo acaba. ¿Para qué? Todo lo que aprendas en la vida algún día habrá quedado en vano. Naces, "vives" y te mueres.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Huye.

Sentirte tan débil, tan vacía, tan impotente; no saber qué hacer, adónde huir, dónde esconderte.

lunes, 13 de agosto de 2012

Abrazados bajo la oscuridad.

Sentía tu calor, tu respiración en mi oído. Estábamos sólo tú y yo, y pese a no poder ver nada, no tenía miedo. Estábamos tú y yo, eso era lo único que me importaba. Tus brazos me rodeaban el cuerpo, no sabía cómo actuar. Estuvimos abrazados más de una hora, hablando. Sabes que todo lo que te dije era cierto, a ti no podría mentirte.
No recuerdo cómo pasó, no sé muy bien por qué lo hiciste, pero aún recuerdo cómo tus labios rozaban los míos. "Te quiero muchísimo". Esas palabras duelen bastante cuando no sabes si son ciertas. "Eres mi mejor amiga", me sentía como una estúpida. Me besaste y seguí el curso de tus labios, sabíamos perfectamente lo que estábamos haciendo, lo único que no supe controlar fueron mis sentimientos, no sabía qué era lo que sentía, no lo tenía claro.
"Lo siento, esto no debería estar pasando", te decía y, aún así, tú seguiste.

Me siento como una estúpida, no quiero pensar que he sido otro simple juguete más. No debería de haber sucedido, aunque sí, tenía ganas de que ocurriese.
Y después de todo querías guardarlo en secreto.

Ante todo, no quiero que nuestra relación se estropee, lo que teníamos, fuese lo que fuese. Te quiero.

martes, 7 de agosto de 2012

Aún no te has ido y ya te echo de menos.

Todavía me tengo que hacer a la idea de que no vas a estar.
'Por favor, no me olvides nunca', 'eres muy grande Carmen, no me olvides'.
Hemos pasado momentos increíbles juntas, pocos, pero increíbles.
Me has enseñado que con tan sólo una sonrisa, puedes ayudar a un montón de gente. ¿Qué haré yo ahora sin ver cada día una sonrisa de las tuyas?
Siempre has estado ahí. Gracias. Muchísimas gracias, por todo. Te quiero.