Olvidar, olvidar jamás se me dio bien. Olvidar es una palabra lejana para mí, jamás llegué a encontrarla, y la busqué, durante muchos años. Jamás podré olvidar lo que un día me mató, las lágrimas, las risas, el sufrimiento, los días de lluvia, los buenos y malos momentos, que pasé a tu lado. Jamás podré olvidar lo que un día me hizo más fuerte. Tu mirada, tu sonrisa, tus labios, tus besos, tus lunares en el cuello, tú. No podré olvidar el día que te perdí. El dolor. La angustia.
Sé que jamás podré olvidar nada, pero sé que podré aprender a vivir con ello, no me queda otra.

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